Busca o explora nombres INCI de ingredientes cosméticos habituales para ver su función, su nivel de comedogenicidad conocido y notas generales de seguridad.
Ningún ingrediente coincide con esta búsqueda. Prueba con un fragmento más corto del nombre INCI.
El nivel de comedogenicidad mostrado (0 significa que no obstruye los poros, 5 significa un riesgo alto) procede de escalas ampliamente citadas en guías de dermocosmética. No es una medida clínica exacta y no se aplica a todas las categorías de ingredientes, como los conservantes o las fragancias.
Cómo leer una lista de ingredientes INCI
Los ingredientes se listan por orden decreciente de concentración hasta el umbral del 1 por ciento, por lo que el agua (Aqua) suele aparecer casi siempre en primer lugar. Por debajo de ese 1 por ciento, las marcas pueden ordenar el resto de ingredientes como prefieran, así que un conservante situado al final de la lista no implica necesariamente una cantidad relevante frente a un activo citado más arriba.
La obligación de etiquetado INCI en España y la UE
La lista INCI completa es obligatoria en el etiquetado de productos cosméticos en toda la Unión Europea desde 1997, norma recogida hoy en el Reglamento (CE) n.º 1223/2009, cuya vigilancia en España corresponde a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Un producto vendido en España debe mostrar esta lista en el propio envase o, cuando este es demasiado pequeño, en un prospecto, etiqueta colgante o tarjeta adjunta, señalada mediante un símbolo en el envase.
Nombre INCI frente a nombre comercial
El nombre que aparece en el frontal del envase y el nombre INCI de la lista suelen describir la misma sustancia con palabras distintas: "Vitamina C" en el frontal corresponde normalmente a Ascorbic Acid en la lista, "Vitamina E" a Tocopherol, y el agua sencillamente a Aqua. Revisar la lista INCI en lugar del reclamo comercial es la forma fiable de saber qué contiene realmente un producto.
Lo que esta herramienta no puede decir
No conoce la concentración exacta de un ingrediente en un producto concreto, su interacción con el resto de esa fórmula ni una alergia o sensibilización individual. Una alergia conocida, una afección cutánea diagnosticada, el embarazo o la lactancia justifican consultar con un farmacéutico o un dermatólogo antes de probar un producto nuevo, y una prueba en una zona pequeña de piel sigue siendo útil antes del primer uso completo.