Abonar, regar y plantar en el momento justo en el huerto

Qué significan los números NPK de un abono, cuánta agua necesitan realmente las plantas, si plantar con la luna funciona, y qué hortalizas se llevan bien entre sí.

¿Qué significan realmente los números NPK de un saco de abono?

Cada saco de abono lleva tres números, por ejemplo 7-7-7 o 4-5-8, siempre en el mismo orden: nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K). El nitrógeno impulsa el crecimiento de hojas, por eso un abono alto en N va bien para lechugas y espinacas. El fósforo favorece el enraizamiento y el desarrollo de los plantones, útil al trasplantar. El potasio mejora la calidad de flores y frutos, por eso el abono para tomateras suele ser alto en K, algo como 4-5-8, en vez de equilibrado.

Un abono equilibrado como un 7-7-7 sirve para bancales y huertos generales sin una etapa concreta como objetivo. Estos números son porcentajes en peso, así que un saco 7-7-7 contiene un 7 por ciento de nitrógeno, un 7 por ciento de fósforo y un 7 por ciento de potasio, y el resto son cargas y microelementos. Calcular la cantidad real de nutriente que se aplica desde un saco de concentración desconocida es donde más se equivocan quienes cultivan por afición.

→ Calculadora de abono NPK

¿Cuánta agua necesitan realmente las plantas del huerto?

El exceso de riego mata más plantas en maceta o invernadero que la sequía. Una tierra compactada y encharcada priva a las raíces de oxígeno y favorece la podredumbre radicular, y las hojas amarillas y mustias que resultan se parecen casi por completo a los síntomas de falta de agua, lo que lleva a regar todavía más. Comprobar que los primeros centímetros de tierra están secos antes de volver a regar resuelve la mayoría de los casos.

Los bancales al aire libre son otro problema. El interior peninsular y el sureste de España pasan semanas de verano con lluvia prácticamente nula, muy por debajo de lo que necesita un bancal de hortalizas de fruto, mientras que la cornisa cantábrica raramente necesita riego adicional fuera de una ola de calor. Los arbustos ya establecidos y el césped suelen bastarse con la lluvia natural, son los plantones jóvenes, las macetas y las jardineras colgantes los que necesitan un calendario de riego real, ajustado al tamaño del tiesto, el tipo de planta y la estación.

→ Calculadora de necesidades de riego

¿Plantar con la luna marca realmente alguna diferencia?

Plantar con la luna tiene una larga tradición en los huertos españoles: sembrar hortalizas de hoja en luna creciente, hortalizas de raíz en luna menguante, y evitar la siembra alrededor de la luna nueva y la llena. Quienes practican la agricultura biodinámica llevan esto un paso más allá, hasta un calendario lunar y zodiacal completo.

Las pruebas científicas son escasas. Los ensayos controlados que buscan un efecto lunar sobre la germinación o el rendimiento en general no lo encuentran, y ninguna sociedad científica reconoce plantar con la luna como una técnica con base científica. Aun así, el calendario aporta algo útil: impone un ritmo de siembra regular, lo que por sí solo mejora los resultados frente a sembrar cuando a uno le viene bien. Lo mejor es tratarlo como un recordatorio práctico y no como una regla fija, y llevar un cuaderno propio de siembras para ver si cambia algo en el huerto propio.

→ Calendario de siembra lunar

¿Qué hortalizas y aromáticas se llevan realmente bien entre sí?

Algunas combinaciones de plantas se ayudan de verdad entre ellas. Tomate y albahaca plantados cerca son un clásico del huerto: se cree que la albahaca repele mosca blanca y pulgón, y ambas comparten necesidades parecidas de agua y calor, lo que las hace compatibles tanto en invernadero como al aire libre. Zanahoria y cebolla son otra pareja fiable: el olor de la cebolla desorienta a la mosca de la zanahoria, mientras que la zanahoria no compite con las raíces superficiales de la cebolla.

No todas las combinaciones funcionan. Las judías y las cebollas se inhiben mutuamente en el crecimiento y conviene mantenerlas en bancales separados, y las coles plantadas demasiado cerca de ajos o cebollas de olor fuerte pueden verse afectadas. Aun así, merece la pena plantar capuchinas cerca de las coles, no porque ayuden directamente a la col, sino porque las orugas las prefieren, funcionando como cultivo trampa que aleja las plagas.

→ Guía de asociación de cultivos